Las diatribas dialécticas de los dirigentes de los clubes rumanos hacia la federación ha sido una constante en los últimos años. Ahora, estas declaraciones han transcendido hacia la cuestionable labor de los periodistas, en este caso, deportivos.
Los veladores de la información del país balcánico se han visto obligados a presentar una denuncia a la UEFA por la conducta agresiva de miembros de equipos y de la Federación Nacional, hasta el punto que la compararon a la de los aficionados violentos.
Los periodistas enumeran los casos de un reportero del diario Monitorul que fue agredido física y verbalmente por el presidente del CSM Ploiesti y el intento del entrenador de Politehnica Iasi de enfrentarse contra los reporteros de la emisora SRTV.
Pero la insolente actitud que está alcanzado el fútbol rumano se ha trasladado a la selección rumana tras el trato humillante de varios jugadores que recibieron con piedras e injurias a los periodistas antes del partido contra Lituania, correspondiente a las eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica de 2010.
Sin duda alguna, el periodismo ha estado siempre en el ojo del huracán pero ya está tomando matices preocupantes ante el incipiente trato entre los equipos y la opinión pública. A pesar de sus reclamaciones, este mundillo, al igual que otros, se trata de un negocio que mueven los clubes y las federaciones, así que las quejas no llegarán a ningún puerto.
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miércoles, 17 de septiembre de 2008
miércoles, 26 de septiembre de 2007
¿Existe Superman?
Los habitantes de un pueblo rumano afirman haber visto a una figura vestida de traje azul brillante cruzando el cielo. "Se veía como Súperman", dijo uno de los testigos.
La policía rumana investiga los testimonios de una veintena de personas del pueblo de Gemeni, en el condado de Mehedinti, quienes afirman haber visto a una figura parecida a Súperman cruzando el cielo.
El objeto volador aún sin identificar utilizaba un brillante traje azul, como el del superhéroe de DC Comics, informa Ananova. Los oficiales tomaron declaración a todos los testigos, cuya descripción de la figura es similar. Ion Anuta, un policía local, dijo: "hablamos con personas de diferentes edades, todos ciudadanos confiables del pueblo".
"Todos dijeron que vieron a esta extraña criatura, que voló sobre sus casas con su brillante traje azul. Vamos a ver qué sucede ahora". Constantin Toader, de 41 años, contó su experiencia. "Se veía como Súperman y volaba despacio a 90 metros del suelo, de pie. No echaba humo ni producía sonidos".
La policía rumana investiga los testimonios de una veintena de personas del pueblo de Gemeni, en el condado de Mehedinti, quienes afirman haber visto a una figura parecida a Súperman cruzando el cielo.
El objeto volador aún sin identificar utilizaba un brillante traje azul, como el del superhéroe de DC Comics, informa Ananova. Los oficiales tomaron declaración a todos los testigos, cuya descripción de la figura es similar. Ion Anuta, un policía local, dijo: "hablamos con personas de diferentes edades, todos ciudadanos confiables del pueblo".
"Todos dijeron que vieron a esta extraña criatura, que voló sobre sus casas con su brillante traje azul. Vamos a ver qué sucede ahora". Constantin Toader, de 41 años, contó su experiencia. "Se veía como Súperman y volaba despacio a 90 metros del suelo, de pie. No echaba humo ni producía sonidos".
Condenado a la miseria
Artículo escrito por MARÍA R. SAHUQUILLO y publicado en el diario El País:
Fuera hace sol, pero la casa de Marian Mirita está helada. Sólo una Biblia en rumano y dos monedas de 20 céntimos sobre una de las cuatro camas que hay revelan que no está abandonada. Hace meses que cortaron la luz y el agua. No hay ropa en el armario ni fotografías o recuerdos en las paredes de ninguna de sus dos habitaciones; tampoco hay nada en la pequeña cocina. El baño está fuera, en un patio medio revestido de hierba y maleza. Esto es Prepeleac, uno de los barrios más pobres de Targoviste, una pequeña ciudad de 80.000 habitantes al norte de Bucarest (Rumania). Calles sin asfaltar en las que los taxistas no quieren entrar al caer la tarde.
Marian e Ionela no consiguieron trabajo en España y acabaron malviviendo en la calle. Su hijo Dragos, de tres años, está ahora en el hospital por una neumonía. Elvira, de 76 años, no puede parar de llorar. Con cada sollozo, su cuerpo se tambalea y su rostro, arrugado por el paso del tiempo, revela un dolor profundo. Se arregla la pañoleta con la que cubre su pelo canoso e intenta mantener la compostura. Su hijo Marian, de 44 años, salió de Prepeleac para buscar una vida mejor pero ya no volverá. El miércoles murió en España, tres semanas después de prenderse fuego ante la Subdelegación de Gobierno en Castellón. Quería volver a casa y estaba desesperado. "Yo no quería que se fuese... le avisé de que no todo allí es oro, pero no me hizo caso", se lamenta Elvira.
Marian dejó de estudiar a los 14 años para trabajar junto a su padre. Como la mayoría de los habitantes de Prepeleac, transportaban y vendían fruta con un carromato de caballos. Su madre y sus cuatro hermanas les ayudaban de vez en cuando. Más tarde consiguió trabajo en una de las fábricas de maquinaria más grandes de la ciudad. La suerte sólo le duró unos años. Su padre murió y Marian heredó el carro que había sido el sustento de toda la familia. "Es la tradición", explica Luminita, la hermana mayor de Marian.
Fue en uno de esos viajes por los pueblos para vender frutas cuando Marian conoció a Ionela, su esposa. Los dos tenían apenas 20 años cuando decidieron casarse. Después nació Izabela, que hoy tiene 17 años y que se convertiría en la niña de los ojos de su padre. Con el dinero que Marian ganaba con el carromato y los trabajos de costurera que Ionela hacía aquí y allá pudieron construirse una casa en Prepeleac. Dragos, de tres años, nació cuando ya no lo esperaban. "Quería mucho al niño. Deseaba que tuviera una vida mejor, con un piso, con un buen trabajo. Eso le ponía muy triste", cuenta Violeta, otra de sus hermanas.
Desde que nació su hijo, Marian no podía quitarse de la cabeza la idea de salir de Rumania. Los 34 lei (diez euros) que ganaba con el carromato apenas le alcanzaban para mantener a la familia. Con la ayuda que recibían del Estado para financiar los medicamentos del pequeño, enfermo del corazón, tenían lo justo para subsistir. En Rumania el salario medio es de unos 300 euros al mes, según datos del propio Gobierno. Sin embargo, un litro de leche cuesta entre 50 céntimos y un euro. Esta situación hace que muchos rumanos salgan de su país en busca de trabajo. España, donde viven unos 500.000, es uno de sus destinos preferentes.
Todo el mundo en Prepeleac conoce la historia de Marian. A nadie le extraña que el fallecido decidiese probar suerte en España. No era la primera vez que lo intentaban. Poco después de nacer Dragos, Ionela viajó a Italia. Quería conseguir trabajo en una fábrica, pero no salió bien. Así, cuando un primo de la mujer y Nicolae, el hermanastro de Marian, les hablaron de Valencia decidieron marcharse. Allí, dijeron, había un trabajo como obrero para Marian y un apartamento donde podrían vivir los cuatro. "Les habían prometido mil euros al mes", explica un vecino. Para ellos era el paraíso.
Desde entonces sólo tenían una idea en la cabeza, abandonar Rumania e instalarse en España. Muchos de sus vecinos habían hecho lo mismo antes y les había ido bien. "Nos fuimos para mejorar, no para robar ni prostituirnos. Ahora que mi padre ha muerto no sé que voy a hacer", se lamenta Izabela. Va de un lado a otro y no para de moverse y fumar. Toda la fuerza de su juventud se ha convertido en odio hacia el mundo desde el día que su padre se quemó. Izabela recuerda el día en que Marian tomó la decisión de marcharse a España.
Todo fueron alegrías en casa de los Mirita. Vendieron el carro y las pocas pertenencias que tenían y compraron cuatro billetes de autobús. Destino: Castellón. Allí, en teoría les esperaba Nicolae, el hermanastro de Marian, con el que muchos le han confundido los últimos días. "Todo era mentira. No había piso, no había trabajo", cuenta Izabela con la cabeza gacha. Lleva cuatro noches durmiendo en la sala de espera de un hospital. Parece cansada. Desde que volvieron de España, hace seis días, Dragos está ingresado por una neumonía. Su madre, Ionela, no se despega de su lado.
Ella tampoco está bien. "No quiero nada, no confío en nadie. Me habían prometido ayuda y era mentira. Ahora todo se acabó", grita. Está muy delgada y despeinada. Nerviosa, alterna el llanto con los gritos. No quiere salir de la habitación en la que Dragos está ingresado junto a otros ocho niños, y los médicos han tenido que llamar varias veces a la policía para que intente calmarla. "Mi marido no ha muerto. Está en España", dice de vez en cuando.
El paraíso que buscaban los Mirita se convirtió en un infierno. Un mes después de llegar a Castellón, Marian aún no había conseguido trabajo y su hermanastro comenzó a exigirles 400 euros para pagar el alquiler. No tenían dinero y comenzaron a recoger chatarra y a vender refrescos por la playa. "Decidimos marcharnos. No teníamos 400 euros y no íbamos a pagar eso por vivir en ese piso, era muy malo", asegura Izabela. Así fue como empezaron a dormir en la calle, a recorrer la ciudad durante todo el día tratando de ganar unos euros.
Las ilusiones se habían deshecho. El paraíso que soñaban se convirtió en un infierno y decidieron volver. Marian se sentía responsable. No tenían dinero para el viaje así que comenzaron a peregrinar por las instituciones de Castellón. Pidieron dinero para regresar a Rumania al Gobierno y a varias ONG. No obtuvieron resultado. Necesitaban 400 euros para pagar los billetes de autobús. Harto, Marian se prendió fuego a lo bonzo a las puertas de la subdelegación del Gobierno en Castellón delante de su mujer y sus dos hijos. Semanas después moría solo en el hospital La Fe de Valencia. El fuego le produjo quemaduras de primer, segundo y tercer grado en el 70% de su cuerpo.
A la familia Mirita ya no le queda nada. Antes de marcharse a España vendieron todo lo que tenían y ahora sólo les queda una casa a la que Izabela no quiere volver. Las hermanas y la madre de Marian no entienden porqué se marcharon de España y dejaron sólo al hombre. "Mi madre estaba mal allí, pensaban que iban a matarla. Además, mi hermano está enfermo. Si nos quedamos, morimos todos", asegura la chica. No pudieron aguantar y finalmente una asociación de mujeres de Valencia les pagó el viaje. Un día y medio después de su partida Marian falleció.
Ahora sólo quieren recuperar el cuerpo. Aseguran que no tienen dinero para pagar la repatriación del cadáver y tienen miedo de que sea incinerado en España. "Que nos hagan este último favor. Ya que a mi padre nadie le ayudó en vida, por lo menos que le devuelvan a Rumania", ruega Izabela. Su madre no cesa de repetir que el cuerpo de Marian debe ser enterrado junto al de su padre, donde tiene reservado un sitio. Llora y ni siquiera su hija pequeña, Violeta, logra tranquilizarla: "Mi madre sabe que es muy importante. El cuerpo debe descansar en la tierra. Cuando mi hermano llegue comenzaremos un año de luto".
Fuera hace sol, pero la casa de Marian Mirita está helada. Sólo una Biblia en rumano y dos monedas de 20 céntimos sobre una de las cuatro camas que hay revelan que no está abandonada. Hace meses que cortaron la luz y el agua. No hay ropa en el armario ni fotografías o recuerdos en las paredes de ninguna de sus dos habitaciones; tampoco hay nada en la pequeña cocina. El baño está fuera, en un patio medio revestido de hierba y maleza. Esto es Prepeleac, uno de los barrios más pobres de Targoviste, una pequeña ciudad de 80.000 habitantes al norte de Bucarest (Rumania). Calles sin asfaltar en las que los taxistas no quieren entrar al caer la tarde.
Marian e Ionela no consiguieron trabajo en España y acabaron malviviendo en la calle. Su hijo Dragos, de tres años, está ahora en el hospital por una neumonía. Elvira, de 76 años, no puede parar de llorar. Con cada sollozo, su cuerpo se tambalea y su rostro, arrugado por el paso del tiempo, revela un dolor profundo. Se arregla la pañoleta con la que cubre su pelo canoso e intenta mantener la compostura. Su hijo Marian, de 44 años, salió de Prepeleac para buscar una vida mejor pero ya no volverá. El miércoles murió en España, tres semanas después de prenderse fuego ante la Subdelegación de Gobierno en Castellón. Quería volver a casa y estaba desesperado. "Yo no quería que se fuese... le avisé de que no todo allí es oro, pero no me hizo caso", se lamenta Elvira.
Marian dejó de estudiar a los 14 años para trabajar junto a su padre. Como la mayoría de los habitantes de Prepeleac, transportaban y vendían fruta con un carromato de caballos. Su madre y sus cuatro hermanas les ayudaban de vez en cuando. Más tarde consiguió trabajo en una de las fábricas de maquinaria más grandes de la ciudad. La suerte sólo le duró unos años. Su padre murió y Marian heredó el carro que había sido el sustento de toda la familia. "Es la tradición", explica Luminita, la hermana mayor de Marian.
Fue en uno de esos viajes por los pueblos para vender frutas cuando Marian conoció a Ionela, su esposa. Los dos tenían apenas 20 años cuando decidieron casarse. Después nació Izabela, que hoy tiene 17 años y que se convertiría en la niña de los ojos de su padre. Con el dinero que Marian ganaba con el carromato y los trabajos de costurera que Ionela hacía aquí y allá pudieron construirse una casa en Prepeleac. Dragos, de tres años, nació cuando ya no lo esperaban. "Quería mucho al niño. Deseaba que tuviera una vida mejor, con un piso, con un buen trabajo. Eso le ponía muy triste", cuenta Violeta, otra de sus hermanas.
Desde que nació su hijo, Marian no podía quitarse de la cabeza la idea de salir de Rumania. Los 34 lei (diez euros) que ganaba con el carromato apenas le alcanzaban para mantener a la familia. Con la ayuda que recibían del Estado para financiar los medicamentos del pequeño, enfermo del corazón, tenían lo justo para subsistir. En Rumania el salario medio es de unos 300 euros al mes, según datos del propio Gobierno. Sin embargo, un litro de leche cuesta entre 50 céntimos y un euro. Esta situación hace que muchos rumanos salgan de su país en busca de trabajo. España, donde viven unos 500.000, es uno de sus destinos preferentes.
Todo el mundo en Prepeleac conoce la historia de Marian. A nadie le extraña que el fallecido decidiese probar suerte en España. No era la primera vez que lo intentaban. Poco después de nacer Dragos, Ionela viajó a Italia. Quería conseguir trabajo en una fábrica, pero no salió bien. Así, cuando un primo de la mujer y Nicolae, el hermanastro de Marian, les hablaron de Valencia decidieron marcharse. Allí, dijeron, había un trabajo como obrero para Marian y un apartamento donde podrían vivir los cuatro. "Les habían prometido mil euros al mes", explica un vecino. Para ellos era el paraíso.
Desde entonces sólo tenían una idea en la cabeza, abandonar Rumania e instalarse en España. Muchos de sus vecinos habían hecho lo mismo antes y les había ido bien. "Nos fuimos para mejorar, no para robar ni prostituirnos. Ahora que mi padre ha muerto no sé que voy a hacer", se lamenta Izabela. Va de un lado a otro y no para de moverse y fumar. Toda la fuerza de su juventud se ha convertido en odio hacia el mundo desde el día que su padre se quemó. Izabela recuerda el día en que Marian tomó la decisión de marcharse a España.
Todo fueron alegrías en casa de los Mirita. Vendieron el carro y las pocas pertenencias que tenían y compraron cuatro billetes de autobús. Destino: Castellón. Allí, en teoría les esperaba Nicolae, el hermanastro de Marian, con el que muchos le han confundido los últimos días. "Todo era mentira. No había piso, no había trabajo", cuenta Izabela con la cabeza gacha. Lleva cuatro noches durmiendo en la sala de espera de un hospital. Parece cansada. Desde que volvieron de España, hace seis días, Dragos está ingresado por una neumonía. Su madre, Ionela, no se despega de su lado.
Ella tampoco está bien. "No quiero nada, no confío en nadie. Me habían prometido ayuda y era mentira. Ahora todo se acabó", grita. Está muy delgada y despeinada. Nerviosa, alterna el llanto con los gritos. No quiere salir de la habitación en la que Dragos está ingresado junto a otros ocho niños, y los médicos han tenido que llamar varias veces a la policía para que intente calmarla. "Mi marido no ha muerto. Está en España", dice de vez en cuando.
El paraíso que buscaban los Mirita se convirtió en un infierno. Un mes después de llegar a Castellón, Marian aún no había conseguido trabajo y su hermanastro comenzó a exigirles 400 euros para pagar el alquiler. No tenían dinero y comenzaron a recoger chatarra y a vender refrescos por la playa. "Decidimos marcharnos. No teníamos 400 euros y no íbamos a pagar eso por vivir en ese piso, era muy malo", asegura Izabela. Así fue como empezaron a dormir en la calle, a recorrer la ciudad durante todo el día tratando de ganar unos euros.
Las ilusiones se habían deshecho. El paraíso que soñaban se convirtió en un infierno y decidieron volver. Marian se sentía responsable. No tenían dinero para el viaje así que comenzaron a peregrinar por las instituciones de Castellón. Pidieron dinero para regresar a Rumania al Gobierno y a varias ONG. No obtuvieron resultado. Necesitaban 400 euros para pagar los billetes de autobús. Harto, Marian se prendió fuego a lo bonzo a las puertas de la subdelegación del Gobierno en Castellón delante de su mujer y sus dos hijos. Semanas después moría solo en el hospital La Fe de Valencia. El fuego le produjo quemaduras de primer, segundo y tercer grado en el 70% de su cuerpo.
A la familia Mirita ya no le queda nada. Antes de marcharse a España vendieron todo lo que tenían y ahora sólo les queda una casa a la que Izabela no quiere volver. Las hermanas y la madre de Marian no entienden porqué se marcharon de España y dejaron sólo al hombre. "Mi madre estaba mal allí, pensaban que iban a matarla. Además, mi hermano está enfermo. Si nos quedamos, morimos todos", asegura la chica. No pudieron aguantar y finalmente una asociación de mujeres de Valencia les pagó el viaje. Un día y medio después de su partida Marian falleció.
Ahora sólo quieren recuperar el cuerpo. Aseguran que no tienen dinero para pagar la repatriación del cadáver y tienen miedo de que sea incinerado en España. "Que nos hagan este último favor. Ya que a mi padre nadie le ayudó en vida, por lo menos que le devuelvan a Rumania", ruega Izabela. Su madre no cesa de repetir que el cuerpo de Marian debe ser enterrado junto al de su padre, donde tiene reservado un sitio. Llora y ni siquiera su hija pequeña, Violeta, logra tranquilizarla: "Mi madre sabe que es muy importante. El cuerpo debe descansar en la tierra. Cuando mi hermano llegue comenzaremos un año de luto".
miércoles, 19 de septiembre de 2007
Hombre-imán
Dicen que de todo hay en la viña del señor: hay gente bonita, fea, grande, pequeña... Hay quien se cree favorecido con un "magnetismo animal", pero nadie como un tal Aurel Raileanu, un hombre que vive en un vecindario de pocos recursos en la ciudad rumana de Bucarest y a quien literalmente se "le pega todo".

Según nos cuenta el periódico británico The Sun, Raileanu es como un imán gigante, que atrae toda clase de objetos metálicos, grandes y pequeños. Railenau explicó al tabloide que cuando quiere atraer un objeto, se concentra en el objeto en cuestión y deja salir un sentimiento de "atracción magnética". Eso incluye desde cucharillas hasta televisores de veinte kilogramos de peso.
Raileanu no se ha hecho examinar exhaustivamente, para empezar, dice, porque hasta los estetoscopios se le quedan pegados del pecho. Los expertos citados por The Sun opinan que su capacidad magnética desafía todas las leyes de la física y la biología, aunque en la historia ha habido otros casos como el suyo.
Está, por ejemplo, el famoso Leonid Tenkaev, un trabajador de una fábrica rusa quien, como nuestro rumano, podía atraer objetos muy pesados, una habilidad que descubrió un año después del desastre de la planta nuclear de Chernobyl. Incluso en los años noventa hubo una conferencia en Bulgaria, que reunió a cientos de "hombres y mujeres magnéticos".
Muchos de ellos hicieron carrera en el mundo del espectáculo. Aurel, por su parte, dice que ahora es cuando está pensando en explotar comercialmente su especial magnetismo. Atracción por el espectáculo. Antes el "hombre-imán" había tratado de mantener su habilidad oculta de sus vecinos por miedo a que lo llamaran bicho raro. En cambio, le había dado un uso terapéutico a su extraña habilidad, pues al parecer el magnetismo que emite su cuerpo puede ayudar en la curación de ciertos problemas físicos.
De todas maneras, Aurel anticipa que una eventual entrada a los escenarios no sería necesariamente fácil. Al menos técnicamente. Y es que si algún empresario lo quiere contactar, tendrá que hacerlo en persona: los teléfonos celulares también se le quedan pegados de la oreja, así que no los usa.

Según nos cuenta el periódico británico The Sun, Raileanu es como un imán gigante, que atrae toda clase de objetos metálicos, grandes y pequeños. Railenau explicó al tabloide que cuando quiere atraer un objeto, se concentra en el objeto en cuestión y deja salir un sentimiento de "atracción magnética". Eso incluye desde cucharillas hasta televisores de veinte kilogramos de peso.
Raileanu no se ha hecho examinar exhaustivamente, para empezar, dice, porque hasta los estetoscopios se le quedan pegados del pecho. Los expertos citados por The Sun opinan que su capacidad magnética desafía todas las leyes de la física y la biología, aunque en la historia ha habido otros casos como el suyo.
Está, por ejemplo, el famoso Leonid Tenkaev, un trabajador de una fábrica rusa quien, como nuestro rumano, podía atraer objetos muy pesados, una habilidad que descubrió un año después del desastre de la planta nuclear de Chernobyl. Incluso en los años noventa hubo una conferencia en Bulgaria, que reunió a cientos de "hombres y mujeres magnéticos".
Muchos de ellos hicieron carrera en el mundo del espectáculo. Aurel, por su parte, dice que ahora es cuando está pensando en explotar comercialmente su especial magnetismo. Atracción por el espectáculo. Antes el "hombre-imán" había tratado de mantener su habilidad oculta de sus vecinos por miedo a que lo llamaran bicho raro. En cambio, le había dado un uso terapéutico a su extraña habilidad, pues al parecer el magnetismo que emite su cuerpo puede ayudar en la curación de ciertos problemas físicos.
De todas maneras, Aurel anticipa que una eventual entrada a los escenarios no sería necesariamente fácil. Al menos técnicamente. Y es que si algún empresario lo quiere contactar, tendrá que hacerlo en persona: los teléfonos celulares también se le quedan pegados de la oreja, así que no los usa.
jueves, 13 de septiembre de 2007
Un renovador como patriarca
El obispo metropolitano Daniel, conocido por su posición ecuménica y deseo de modernizar la institución ha sido elegido nuevo Patriarca de la Iglesia Ortodoxa rumana. Daniel, de 56 años edad, era considerado el favorito para suceder al Patriarca Teoctisto, que murió el pasado mes de julio a los 92 años de edad después de permanecer durante 20 años como jefe de la Iglesia rumana. Finalmente, fue nombrado Patriarca en detrimento del conservador Bartolomeu Anani, en una elección resuelta en segunda vuelta por el Colegio Electoral de la Iglesia con 95 votos frente a los 66 logrados por Anani.
Las campanas de la iglesia del palacio patriarcal doblaron para anunciar que se había elegido al nuevo líder de la Iglesia Ortodoxa rumana, a la que pertenece el 80 por ciento de la población del país.El Patriarca Daniel aseguró tener "el deseo de servir a la iglesia como lo hizo Teoctisto, quien nos
dejó una rica y luminosa herencia que debemos conservar, alimentar y cultivar". Además, llamó a los rumanos a "amar la iglesia y al país para ayudarnos", ya que subrayó "necesitamos vuestra cooperación".
Daniel fue uno de los miembros fundadores de un grupo que abogaba por la renovación de la Iglesia Ortodoxa, aunque este movimiento fue disuelto después de que Daniel fuera elegido obispo metropolitano de Iasi, un importante paso que tradicionalmente ha servido para convertirse en Patriarca.
Las campanas de la iglesia del palacio patriarcal doblaron para anunciar que se había elegido al nuevo líder de la Iglesia Ortodoxa rumana, a la que pertenece el 80 por ciento de la población del país.El Patriarca Daniel aseguró tener "el deseo de servir a la iglesia como lo hizo Teoctisto, quien nos
dejó una rica y luminosa herencia que debemos conservar, alimentar y cultivar". Además, llamó a los rumanos a "amar la iglesia y al país para ayudarnos", ya que subrayó "necesitamos vuestra cooperación".Daniel fue uno de los miembros fundadores de un grupo que abogaba por la renovación de la Iglesia Ortodoxa, aunque este movimiento fue disuelto después de que Daniel fuera elegido obispo metropolitano de Iasi, un importante paso que tradicionalmente ha servido para convertirse en Patriarca.
viernes, 17 de agosto de 2007
Nacen dos crías de uro
Dos crías de uro nacidas en cautiverio en la reserva 'Neagra', en el centro de Rumanía, atraen a los turistas que desean aprovechar la rara ocasión de ver a estos animales, cuya especie original desapareció en estado salvaje en 1783, según ha informado EFE.
'Nos sentimos orgullosos porque es algo grande tener ejemplares jóvenes en cautiverio', declaró Dumitru Voicu, director de la reserva 'Neagra', según recoge hoy la prensa rumana.
Los animales, llamados Romario y Rodita, pesan 12 kilos cada uno y podrán alcanzar hasta una tonelada el macho y más de 500 kilogramos la hembra, explicó Voicu.
El uro, un enorme toro salvaje extinto, era el animal heráldico del escudo del principado de Moldavia en la Edad Media y pobló los bosques de Rumanía hasta su extinción en el siglo XVIII.
La especie fue recreada de forma artificial en la primera mitad del siglo XX tratando de imitar las características físicas de esos grandes bovinos por medio de cruces.
A esa especia se le dio el nombre de 'uro de Heck', en honor al apellido del alemán que trató de recuperar la especie, que hoy en día se puede ver en algunas reservas y zoológicos.
En 1958 en Rumanía se crearon varias reservas para introducir esta nueva especie y repoblar la zona con ejemplares traídos de Polonia. El uro vive unos 25 años, consume 10 kilos de heno al día y 5 kilos de forraje concentrados.
'Nos sentimos orgullosos porque es algo grande tener ejemplares jóvenes en cautiverio', declaró Dumitru Voicu, director de la reserva 'Neagra', según recoge hoy la prensa rumana.
Los animales, llamados Romario y Rodita, pesan 12 kilos cada uno y podrán alcanzar hasta una tonelada el macho y más de 500 kilogramos la hembra, explicó Voicu.
El uro, un enorme toro salvaje extinto, era el animal heráldico del escudo del principado de Moldavia en la Edad Media y pobló los bosques de Rumanía hasta su extinción en el siglo XVIII.
La especie fue recreada de forma artificial en la primera mitad del siglo XX tratando de imitar las características físicas de esos grandes bovinos por medio de cruces.
A esa especia se le dio el nombre de 'uro de Heck', en honor al apellido del alemán que trató de recuperar la especie, que hoy en día se puede ver en algunas reservas y zoológicos.
En 1958 en Rumanía se crearon varias reservas para introducir esta nueva especie y repoblar la zona con ejemplares traídos de Polonia. El uro vive unos 25 años, consume 10 kilos de heno al día y 5 kilos de forraje concentrados.
viernes, 10 de agosto de 2007
Desaparece el quinto patriarca rumano

Debido a una pausa de unos días por una visita a diversas partes de las distintas Rumanias, hay que mencionar la discusión que ha generado la desaparición del quinto patriarca de la Iglesia Ortodoxa mayoritaria, Teoctist, que sufrió el pasado 30 de julio un infarto tras una intervención quirúrgica. A pesar de su feroz creencia, Su Santidad logró que la Iglesia gozara de la mayor credibilidad entre los rumanos, tras la caída del régimen stalinista orquestado por Nicolae Ceausescu.
Su vocación queda reflejada en las siguientes declaraciones: “Si alguna vez no pudiera ir a la Iglesia, entonces sentiría en mis adentros un gran dolor y, por ello, me he preparado para ir a compartir mi alegría con los creyentes. No he escatimado en mi vida esfuerzo alguno sino todo lo contrario he gastado todas mis fuerzas cuando se trató de servirle al Seňor y de reunirme con los creyentes.”
Ahora, se discute por su sucesión en el cargo y el papel de la institución en la sociedad rumana. Proliferan emisiones televisivas que debaten fehacientemente su rol, mientras que el país aún carece de unas líneas que conlleven a una mejora de bienestar entre los ciudadanos.
martes, 24 de julio de 2007
Becali hace amigos en el Mar Negro
La cadena de televisión rumana Realitatea Tv ha emitido un vídeo en el que se muestra la cercanía del presidente del Steaua de Bucuresti, Gigi Becali, con los turistas que disfrutan de las vacaciones en una playa paradisíaca, a orillas del Mar Negro. Su actitud se asemeja a las que realizó cuando se presentó las pasadas navidades como candidato a las elecciones europarlamentarias con su partido Noua Generatie.

Hay que contemplar las imágenes para comprobar la manera de ganarse las simpatías de los curiosos que, seguramente, más de uno ha intentado aprovecharse para conseguir de él algo más que un abrazo o una foto.
Su actitud deleznable, a juicio de unos, y samaritana, de otros, está provocando estragos en un país en el que más de tres millones (en el país residen más de 22 millones de habitantes) padecen la pobreza. Por ello, este magnate debería quizás de encargarse de mejorar la vida de sus conciudadanos de otra forma mucho más constructiva que repartiendo billetes verdes por su paso.

Hay que contemplar las imágenes para comprobar la manera de ganarse las simpatías de los curiosos que, seguramente, más de uno ha intentado aprovecharse para conseguir de él algo más que un abrazo o una foto.
Su actitud deleznable, a juicio de unos, y samaritana, de otros, está provocando estragos en un país en el que más de tres millones (en el país residen más de 22 millones de habitantes) padecen la pobreza. Por ello, este magnate debería quizás de encargarse de mejorar la vida de sus conciudadanos de otra forma mucho más constructiva que repartiendo billetes verdes por su paso.
La Iglesia Adventista en Realitatea TV
Desde un estudio desmantelado en un sótano de Bucarest, la Iglesia Adventista del Séptimo Día está alcanzando a toda la nación a través de la televisión.
El Centro de Multimedios de la Iglesia Adventista produce allí un programa televisivo semanal que se transmite en Realitatea TV, uno de los tres canales principales del país. El programa, que se denomina “En el centro de atención”, es considerado uno de los más populares en el país y ha recibido los elogios de los especialistas.
Como resultado, la imagen pública de la iglesia está mejorando. Muchos pensadores, académicos y funcionarios del gobierno aparecen en el programa, y los rumanos se están interesando en la iglesia, destaca Adrian Bocaneanu, presidente de la iglesia en ese país.
En junio de 2002, este centro lanzó un programa semanal de 45 minutos titulado “La vida en superlativo”, que consiste en 15 minutos de programación local, además de un programa en inglés con subtítulos de la serie “The Evidence” (”La evidencia”) producido por It is Written (Escrito está) y Faith for Today (Fe para hoy), programas adventistas producidos por el centro de programación adventista en Simi Valley, California.
Los programas tuvieron tan buena acogida, dice Bocaneanu, que Realitatea TV le pidió a la iglesia un programa diario. Entonces produjeron “En el centro de atención”, que se transmite durante 45 minutos de lunes a viernes.
El Centro de Multimedios de la Iglesia Adventista produce allí un programa televisivo semanal que se transmite en Realitatea TV, uno de los tres canales principales del país. El programa, que se denomina “En el centro de atención”, es considerado uno de los más populares en el país y ha recibido los elogios de los especialistas.
Como resultado, la imagen pública de la iglesia está mejorando. Muchos pensadores, académicos y funcionarios del gobierno aparecen en el programa, y los rumanos se están interesando en la iglesia, destaca Adrian Bocaneanu, presidente de la iglesia en ese país.
En junio de 2002, este centro lanzó un programa semanal de 45 minutos titulado “La vida en superlativo”, que consiste en 15 minutos de programación local, además de un programa en inglés con subtítulos de la serie “The Evidence” (”La evidencia”) producido por It is Written (Escrito está) y Faith for Today (Fe para hoy), programas adventistas producidos por el centro de programación adventista en Simi Valley, California.
Los programas tuvieron tan buena acogida, dice Bocaneanu, que Realitatea TV le pidió a la iglesia un programa diario. Entonces produjeron “En el centro de atención”, que se transmite durante 45 minutos de lunes a viernes.
miércoles, 28 de febrero de 2007
Pedófilo liberado en Rumania por haber escrito un libro sobre Drácula
El historiador estadounidense, Kart W.Treptow, condenado a siete años de prisión por perversiones sexuales y abuso de menores, ha salido en liberta por haber escrito un libro sobre la vida de Drácula, según afirmó el abogado, Liviu Bran, al abandonar la prisión su cliente.Treptow, que estudió en Rumania con una beca de la Fundación Fullbright durante el régimen estalinista de Ceausesu derrocado en 1989, ha escrito desde septiembre de 2003 a octubre de 2006 “La vida y época de Vlad Drácula”.
Su abogado declaró al juez que Treptow mantuvo relaciones sexuales con una niña de 13 años pero él no sabía que ella era menor de edad.
El historiador ha editado numerosos libros sobre la historia de Rumania, entre ellos uno sobre el mariscal y dictador Ion Antonescu y otro sobre Vlad Tepes.
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